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El nuevo canciller dominicano delineó ante representantes de organismos internacionales y del cuerpo consular un plan centrado en la protección de la diáspora, la diplomacia comercial y la profesionalización del servicio exterior.
Víctor 'Ito' Bisonó, designado recientemente como ministro de Relaciones Exteriores dentro de la reestructuración de gabinete anunciada por el presidente Luis Abinader, expuso formalmente sus prioridades estratégicas para la Cancillería ante el cuerpo diplomático acreditado, representantes de organismos internacionales y funcionarios consulares, en un acto celebrado en el Centro de Convenciones del propio ministerio.
Bisonó definió su objetivo central como la construcción de un servicio exterior 'más moderna, cercana, ágil y orientada a resultados', una formulación que apunta a un proceso de profesionalización de la carrera diplomática dominicana y a una revisión de los procesos administrativos internos del ministerio, en un sector de la administración pública que tradicionalmente ha enfrentado críticas por su lentitud burocrática.
Entre los pilares centrales de su gestión, el canciller señaló la protección de los dominicanos residentes en el exterior y un mayor involucramiento con la diáspora, un segmento poblacional que, más allá de su peso simbólico, representa una fuente directa de remesas equivalente a miles de millones de dólares anuales para la economía nacional. A ello sumó un mandato económico explícito: atraer inversión extranjera y expandir las exportaciones dominicanas a través de los canales de diplomacia comercial del ministerio.
En el frente multilateral, Bisonó reafirmó el compromiso del país con el derecho internacional, la resolución pacífica de controversias, los valores democráticos y los derechos humanos como principios rectores de la política exterior dominicana, al tiempo que señaló la intención de profundizar las relaciones bilaterales existentes mientras se exploran nuevos acuerdos de cooperación con otros países y bloques regionales.
El acto contó con la asistencia de varios viceministros y funcionarios institucionales de alto nivel, una presencia que buscó proyectar respaldo interno unificado a la agenda de reforma anunciada por el nuevo canciller, en momentos en que el ministerio atraviesa un calendario diplomático particularmente activo.
El anuncio se produce en medio de una reestructuración más amplia dentro del gobierno de Abinader, y llega apenas días después de que la Cancillería protagonizara dos hitos de alto perfil: el proceso de normalización de relaciones con Venezuela y la adopción de la definición IHRA de antisemitismo durante el Foro Latinoamericano celebrado en Santo Domingo. Ambos episodios sitúan a Bisonó al frente de una agenda exterior con mayor visibilidad internacional que la que había tenido el ministerio en gestiones recientes.
Para observadores de la política dominicana, la hoja de ruta presentada por Bisonó plantea una prueba concreta en los próximos meses: si la promesa de una Cancillería 'ágil y orientada a resultados' logra traducirse en mejoras tangibles para los dominicanos en el exterior que dependen de los servicios consulares, un área que históricamente ha concentrado buena parte de las quejas ciudadanas sobre la gestión diplomática del Estado.







