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La inflación interanual se moderó a 5.47% en julio, dentro del rango meta, mientras el peso dominicano acumula una apreciación superior al 7% en lo que va de agosto.
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) decidió mantener su tasa de política monetaria en 5.25% anual tras su reunión de agosto, dejando también sin variación la facilidad permanente de expansión de liquidez a un día en 5.75% y la tasa de depósitos remunerados overnight en 4.50%, en una decisión que buscó equilibrar el dinamismo económico interno con las presiones inflacionarias de origen externo.
La entidad justificó la pausa citando 'el reciente dinamismo de la economía dominicana', junto con la persistencia de incertidumbre global vinculada a tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que han mantenido elevados los precios internacionales del petróleo y generan presiones inflacionarias por el lado de la oferta que escapan al control directo de la política monetaria doméstica.
La inflación interanual se moderó de 5.67% en junio a 5.47% en julio, mientras que la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles— se ubicó en 4.96%, dentro del rango meta oficial de 4.0% más/menos 1.0 punto porcentual. Los modelos de pronóstico del banco central proyectan que la inflación converja plenamente hacia el rango objetivo durante el cuarto trimestre de 2026.
El Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 4.6% en julio, con una expansión acumulada de 4.5% en los primeros siete meses del año, cifras que colocarían a República Dominicana entre las economías de mayor crecimiento de América Latina. El crédito privado en moneda nacional se expandió cerca de 8% interanual hasta julio, respaldando el dinamismo del consumo y la inversión.
El peso dominicano acumuló una apreciación superior al 7% en lo que va de agosto, mientras las reservas internacionales se mantuvieron por encima de los US$15,000 millones, equivalentes al 11% del producto interno bruto y a cinco meses de importaciones, indicadores que el propio banco central utiliza para respaldar su decisión de sostener la tasa sin cambios en lugar de optar por un ajuste.







