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La negociación busca revertir el arancel de entre 10% y 12.5% impuesto por Washington, en momentos en que el comercio bilateral supera los US$18,900 millones y las exportaciones dominicanas crecen 14.8% interanual.
El gobierno dominicano confirmó que mantiene gestiones activas con Estados Unidos para alcanzar un acuerdo recíproco de tarifas que revierta el arancel de entre 10% y 12.5% que Washington impuso a una parte de las importaciones dominicanas. La negociación se produce en un contexto de fuerte dinamismo comercial bilateral: el intercambio entre ambos países superó los US$18,900 millones en 2025, con Estados Unidos consolidado como el principal socio comercial de República Dominicana.
Las autoridades dominicanas destacaron que las exportaciones nacionales hacia el mercado estadounidense crecieron 14.8% interanual durante el primer semestre de 2026, una cifra que refuerza el argumento oficial de que el arancel actual no responde a un desequilibrio comercial real, sino que forma parte de una política arancelaria más amplia de Washington que ha afectado a múltiples socios comerciales por igual, independientemente de sus balances bilaterales específicos.
El planteamiento dominicano se enmarca dentro de una estrategia diplomática que combina la negociación bilateral directa con la apelación a la relación histórica de cooperación entre ambos países, en sectores que van desde la seguridad regional hasta la migración y el comercio de zonas francas, un modelo productivo particularmente sensible a cualquier variación arancelaria dado su alto grado de integración con el mercado estadounidense.
Para los sectores exportadores dominicanos, en particular las zonas francas y la manufactura ligera, la resolución de este diferendo arancelario representa una prioridad inmediata: un arancel sostenido en el tiempo podría erosionar gradualmente la competitividad de precio que el país ha construido frente a otros orígenes de manufactura en el mercado estadounidense, especialmente frente a competidores asiáticos y centroamericanos.
El desenlace de estas negociaciones se sigue de cerca tanto por el sector privado dominicano como por analistas de comercio internacional, en un momento en que Washington ha utilizado activamente su política arancelaria como herramienta de negociación con múltiples socios comerciales alrededor del mundo, lo que añade incertidumbre sobre los plazos y el resultado final de las conversaciones bilaterales.
Mientras se define el acuerdo, el gobierno dominicano ha insistido en que el crecimiento sostenido de las exportaciones —incluso bajo las condiciones arancelarias actuales— demuestra la resiliencia de la base productiva del país, aunque reconoce que un eventual acuerdo recíproco permitiría consolidar ese crecimiento sobre una base más predecible y de mayor certidumbre para los inversionistas.







